En nombre de todos aquellos que han sido tocados por su generosidad, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a las Iglesias St. Andrew’s Memorial en Kitchener, St. John the Evangelist y la Iglesia de All Saint’s en Waterloo por su inquebrantable apoyo y sus compasivas donaciones en beneficio de los trabajadores agrícolas en nuestra comunidad.
Gracias a su generosidad, hemos podido proporcionar asistencia crucial: desde necesidades básicas como alimentos y ropa hasta la tan necesaria defensa de mejores condiciones de trabajo. Su apoyo no solo ha ayudado a aliviar las dificultades inmediatas, sino que también ha traído esperanza a aquellos que con demasiada frecuencia pasan desapercibidos o desatendidos.

